Cree en algo, cree en alguien, cree en ti

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Nuestras creencias definen nuestras acciones.  Las creencias son nuestros pensamientos mas arraigados en nosotros.  Nuestras creencias nos guían internamente y de forma subconsciente en nuestras acciones.

La idea del futuro, el miedo a lo desconocido, se mantiene en nuestra conciencia y marca nuestra vida.

Tenemos la necesidad de creer en algo, sobre todo, cuando tenemos dificultades para tomar las riendas de nuestra vida.

Las creencias es algo intrínseco en el ser humano.  Hay creencias que nos hacen no ver que el presente es el que tenemos que vivir y el futuro no existe  porque hay que crearlo y el pasado no se puede recuperar.  Hay pocas personas que no crean espiritualmente en algo.  El hecho de creer en algo que no pueden ver físicamente no es una imposibilidad para los creyentes  de poner la esperanza en un ser divino que podría solucionar los problemas que tenga el individuo.  Para creer en algo necesitamos evidencias, al no tener estas evidencias nos lleva a creer que el ser humano tiene la necesidad de creer y tener fe.  Desde pequeños nos hablan de un ser superior en el que debemos creer y respetar.
Cuando crecemos, decidimos si creer en ello o no.  Muchas veces seguimos creyendo por la presión de otras personas o por miedo a que se vuelva en nuestra contra.  Nos abre el pensamiento a la esperanza de que alguien nos ayuda y todo va a ir mejor.  Cuando no se encuentra una explicación real y lógica se busca en lo sobrenatural.  Las supersticiones juegan un papel importante.  ¿Podemos vivir sin creer en algo? La mayoría de nosotros creemos en algo. Es una forma de no sentirnos desamparados y darle un sentido a nuestras vidas, creer en algo es un recurso que permite sobrellevar los vacíos existenciales.  Cada uno tiene la libertad de creer en lo que estime conveniente o le haga feliz.  Cada uno de nosotros, manifiesta su necesidad de creer de forma diferente.  Se puede creer en un dios, religiones, en el fútbol, en el amor, en la amistad, y lo esencial, en uno mismo, porque creer es una necesidad del ser humano. El pensamiento en algo supuestamente mágico muchas veces invade nuestras creencias y preferimos creer en lo irreal, lo que no depende de nosotros, sino que vincula con un ser superior más que con nosotros mismos.  Es difícil hacer cambiar a alguien de ese pensamiento o creencia, pues no puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, sino que están basadas en una necesidad de creer.

Debemos creer en las personas.  Vivimos en un clima de desconfianza hacia los demás. Muchas veces pensamos que las intenciones de los que se acercan a nosotros no son buenas. Incluso a veces las personas más cercanas o que nos rodean, frecuentemente, también están en grado de sospecha por nuestra parte.  La persona que se nos acerca espera algo de nosotros y nosotros algo de esta persona. Las relaciones nacen por necesidades y que se rompen cuando ya no existen esas necesidades.  Así se aclaran malentendidos y nos dejamos de suspicacias sobre las intenciones de uno y otro.  Seguramente nada nos hará daño porque sabemos que esperamos algo concreto. La desconfianza viene cuando la persona que se acerca no expresa claramente que espera algo del otro y entonces vemos en cualquier acción suya una estrategia para conseguir algo que seguramente nosotros no deseamos dar u ofrecer. La amistad significa no esperar algo del otro sino dar sin esperar nada a cambio.  En la sociedad, existe un individualismo que se define como “soledad acompañada”, estando rodeados de gente pero no intimas con nadie y nadie lo hace contigo. Las malas experiencias en las relaciones nos hacen desconfiar de los demás.  La mayoría de la gente es maravillosa y merece la pena confiar en ellas.  Todos nos equivocamos y no por eso se puede decir que somos “mala gente”.   Creo en las personas y me gustaría recuperar la fe en los demás como forma de relacionarnos entre nosotros. El vínculo inicial no tiene por qué ser afectivo pero si puede basarse en un “Confío en ti” aunque nos podamos llevar alguna desilusión o desengaño.
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Cree en ti.  Sigue tu destino.  Llegará el momento en que te des cuenta que tienes algo que cambiar.  Comprenderás que el fracasar te da el coraje para comenzar de nuevo.  No siempre nuestros días son fáciles.  Si no escoges tu camino o realizas un sueño, seguirás cómo un barco a la deriva.  El pasado no importa, solo es el presente el que te debe de importar,  El pasado es ya una ilusión, y el futuro todavía no existe.  No pierdas la fe y confianza.  Sueña, objetiviza y encontraras tu camino.   Déjate llevar y cree en ti.
Confía en tu brújula y en tu intuición.  Vive sin expectativas que no dependan de ti, no esperes agradecimientos.  Haz las cosas con el corazón, llega hasta dónde sepas y puedas.
Vive tus días cómo si fuesen el último.  Las respuestas serán mas claras.  Sé paciente, confía, soluciona tus problemas y realiza tus sueños.  No desfallezcas y sabrás llegar.

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